viernes, 11 de marzo de 2011

Por qué decimos el arte de emprender?


Luego de pasar algunos años buscando la tecnología perfecta para lanzar mi Start-up, encontré algo que cambio mi manera de percibir el mundo del emprendimiento tecnológico.
Para explicar la situación me gustaría hacer una analogía con el arte origami japonés. Los elementos necesarios para crear un nuevo diseño en origami son papel, y la imaginación, nada más. La democratización del conocimiento y la acelerada evolución tecnológica, permite justamente un mundo plano y que estos elementos necesarios estén al alcance de prácticamente cualquier persona en el mundo.

Para desarrollar tecnología de información actual, sólo necesitamos el conocimiento y un computador, nada más. Por más esfuerzo que hagamos en encontrar el truco, sólo esos elementos son necesarios, entonces es en este punto donde la analogía con el origami encaja perfecto.

Sin embargo vivimos en un mundo donde la cantidad de información producida supera largamente nuestra capacidad de administrarla. Este enorme cambio, producido por la Internet que es quizás la más importante tecnología de información en la era moderna, inutiliza los modelos previos, modelos basados en la era industrial. Este fenómeno es conocido como disrupción tecnológica, y es normal (Carlota Perez) que tardemos en entender el impacto de esta tecnología en nuestra forma de vivir.

Si para emprender, al igual que en el origami tenemos todos los elementos necesarios, ¿Qué hace que no lo logremos? o peor ¿Qué hace que ni siquiera lo intentemos? . Estas preguntas me hizo comprender que los emprendimientos de alto impacto en esta sociedad de la información, nada tienen que ver con la búsqueda de la última tecnología de punta, la mejor ventaja diferencial, el último conocimiento en administración, y sobre todo con embarcamos en una carrera estrepitosa para ser el primero en llegar a encontrarlas.

Darme cuenta de esa idea, me permitió entender las citas de grandes emprendedores cuando hablan sobre un sueño, sobre la pasión necesaria para conseguir lo, el seguir tu intuición y tu corazón (Steve Jobs).

Fue así que de pronto todo parecía desenredarse y pude entender como luego de tantos intentos no conseguía lo que buscaba; pues simplemente al igual que la gran mayoría estaba tan apurado, concentrando mis esfuerzos en tratar de extraer valor, olvidando que el fundamento de un emprendimiento es primero innovar, crear valor para luego convertirlo en algo económico.

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